El 15 de septiembre Corel anunció la actualización de septiembre de CorelDRAW Graphics Suite 2026. La novedad que más se ha comentado es una función que llaman Text-to-vector AI: escribes lo que quieres, o le pasas una imagen de referencia, y el programa te devuelve un gráfico vectorial editable. Trazados que se pueden abrir, recolorear y escalar a cualquier tamaño, igual que si los hubieras dibujado tú.
Qué ha presentado Corel exactamente
La función llega también a CorelDRAW Go, la versión que funciona en el navegador y que cuesta 9,99 euros al mes. En la misma actualización, PowerTRACE (la herramienta que convierte una imagen de píxeles en vectores) pasa a ser cuatro veces más rápida según la propia Corel, y añade eliminación de fondo con IA.
Adobe fue por delante. En octubre de 2023 presentó en beta Text to Vector Graphic para Illustrator, basado en su modelo Firefly, que genera iconos, escenas, personajes y patrones a partir de una frase. Lo que hace tres años era un experimento ahora está en los dos programas de vectores con los que trabaja casi cualquier imprenta.
Por qué el formato vectorial lo cambia todo
Hasta hace poco, los generadores de imágenes daban un PNG o un JPG. Para un logotipo eso sirve de poco: en cuanto lo amplías para una lona, lo mandas a bordar en un polo o lo recortas en vinilo para un escaparate, se rompe. Cuando alguien me enseñaba un logo hecho con IA, lo primero era redibujarlo entero. Con vectores nativos ese obstáculo técnico desaparece, y entiendo que muchos negocios pequeños piensen que ya pueden resolver el logo por su cuenta en una tarde.
Lo que un prompt no resuelve
Aquí es donde no estoy de acuerdo. Dibujar el logo nunca fue la parte difícil. Lo difícil es decidir qué tiene que transmitir, y comprobar que aguanta en todos los sitios donde va a vivir. Hay cosas que una herramienta de generación no mira:
- Cómo se ve a 16 píxeles, en la pestaña del navegador o como foto de perfil de Instagram, donde los detalles finos que tanto les gustan a estos generadores se convierten en una mancha.
- La relación con el resto de la marca. Un símbolo suelto no dice nada si la tipografía, los colores y la carta del restaurante van cada uno por su lado.
- Si se parece demasiado a otro: la IA combina lo que ha visto, y en sectores como la hostelería, donde abundan las olas, los soles y las palmeras, el parecido con un competidor es fácil.
- Que el logo sea realmente tuyo, algo que merece apartado propio.
¿De quién es un logo hecho con un prompt?
En enero de 2025 la Oficina de Copyright de Estados Unidos publicó un informe en el que concluye que el material generado íntegramente por IA a partir de instrucciones escritas no se puede proteger con derechos de autor. Lo que sí puede protegerse es la aportación creativa de una persona: las modificaciones, la composición, lo que alguien añade con criterio propio. Es la postura de Estados Unidos, no la ley española, pero es uno de los pronunciamientos oficiales más detallados que hay hasta ahora. Y deja una pregunta incómoda para cualquier negocio: si tu logo no se puede proteger, ¿qué impide que otro use algo casi idéntico?
Dónde sí le veo sentido
Cuando pruebo estas herramientas, donde más me aportan es al principio del proceso. Sacar veinte variaciones de un icono en un par de minutos sirve para descartar caminos rápido y para enseñar direcciones distintas antes de invertir horas en una. El símbolo final, en cambio, lo trabajo a mano: proporciones, retícula, pruebas a tamaño pequeño y en una sola tinta.
Para piezas secundarias es otra historia. Iconos de apoyo en una web, un patrón para el fondo de un packaging o ilustraciones para una publicación en redes pueden salir de un generador con pocos retoques, y ahí el ahorro de tiempo es real. Lo que no haría es imprimir quinientas tarjetas con un logo que ha salido de una frase sin que nadie lo haya revisado con ojo de diseñador.



